martes, 3 de enero de 2017

FANATISMOS

Amos Oz realiza una reflexión lúcida sobre uno de los problemas de nuestro tiempo: el fanatismo. En tres conferencias dadas en 2001 y 2002, el autor habla de fanatismo pero habla de muchas otras cosas, especialmente, del conflicto entre Israel y Palestina y de  propuesta de paz para solucionarlo. Los títulos de estos escritos son significativos: “Sobre la naturaleza del fanatismo”, “Sobre la necesidad de llegar a un compromiso y su naturaleza” y “Sobre el goce de escribir y el compromiso”.


Oz empieza fuerte en su primer escrito cuando afirma que el fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana, un gen del mal (13). El fanatismo puede aparecer al adoptar una actitud de superioridad moral que impide llegar a un acuerdo. Inmediatamente  aparece el traidor: es cualquiera que cambia (19). El fanático/a se cree en posesión de la verdad, mucho más si su posición viene avalada por Dios, con mayúsculas. Por tanto, siempre deseará que el que no forma parte de los privilegiados creyentes (no me refiero solo a creyentes religiosos, pueden ser creyentes de otras ideas de lo absoluto, desde el nacionalismo a los partidarios de revoluciones varias) cambie de opinión y se una a sus creencias. Por lo mismo no aceptaran a quien estando en la creencia, se distancia y adopta posiciones diferentes, para ese tienen la condena: TRAIDOR/A.

Otros factores o actitudes pueden conducir al fanatismo: la conformidad y uniformidad, la urgencia por “pertenecer a”; en segundo lugar, el culto a la personalidad y la idealización de líderes políticos o religiosos.
El conflicto entre  Israel y Palestina no es un conflicto interno, nos dice Oz, sino que es internacional. Tampoco es una guerra religiosa. No es más que un conflicto territorial (30), por ello se podría solucionar más fácilmente que de mediar creencias.

En la segunda conferencia, el autor señala que ambas comunidades, israelitas y palestinos, tienen un gran problema porque ambos se creen con derecho a la tierra en que habitan, ambos consideran el mismo pequeño país como su única patria. La única forma de arreglar ese conflicto es a través del acuerdo con un compromiso doloroso para ambas partes porque ambos tendrán que ceder.

Tanto los palestinos como los israelitas son las víctimas del mismo enemigo: Europa. Amos Oz no se siente europeo ni simpatiza con Europa pese a sus raíces familiares europeas. Europa con la colonización de Oriente Próximo y Europa con el Holocausto ocasionaron graves problemas a ambos pueblos.  Pese a esta coincidencia, el acuerdo es muy difícil porque israelitas y palestinos no ven al otro tal y como es, solo ven estereotipos cargados de odio.
La propuesta de Oz es abrir una negociación para crear dos Estados.

El autor marca distancias con los movimientos pacifistas europeos, él no se considera pacifista en el sentido sentimental de la palabra, ya que si hiciera falta lucharía por la vida y la libertad, por nada más. El pacifista europeo marca la guerra como el mal supremo, sin embargo para Oz, el mal supremo es la agresión. Pese al papel negativo de Europa en la zona, el autor reflexiona sobre lo importante que fue este continente para las familias de la mayoría de los israelitas (incluida la suya).

Cuenta Amos Oz que su padre cuando vivía en Europa antes de la II Guerra Mundial veía pintadas y carteles con la frase: “Judíos fuera de Europa, judíos a Palestina”, cuando viajó años después de la guerra a Europa, vio pintadas y carteles con la frase: “Judíos fuera de Israel”. ¿Adónde pertenecen los judíos? se pregunta Oz…

Respecto a la lectura, afirma Oz, que los israelíes leen mucho, más que cualquier otra nación excepto los islandeses, sin embargo no leen novelas para disfrutar, leen para enfadarse, leen para iniciar una polémica. Ahí dejo esa interesante afirmación de Amos Oz, no creo que sean los únicos lectores/as que lo hacen, ni creo que sea totalmente negativo el afán de polemizar.


Un librito muy recomendable: AMOS OZ, Contra el fanatismo.

3 comentarios:

  1. Hola Laura.
    No sé el tiempo que A. Oz llevará amenazado de muerte por los judíos ultraortodoxos, bastante supongo, pero él no cede ni un milímetro en cuanto a decir lo que piensa, sobre los extremistas judíos y, también, los extremistas árabes. El papel de este intelectual, y otros en su misma línea, es fundamental para que nos llegue una noción real de lo que significa el conflicto, sin partidismos para un lado ni para el otro.
    Interesantes reflexiones nos deja Oz, muy bien sintetizadas en tu comentario.
    Abrazo :)

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