viernes, 23 de febrero de 2018

CONVOCAR FANTASMAS ES PELIGROSO (RAZONES DE LA DESCONFIANZA HACIA EL NACIONALISMO)

Esta pequeña joya de José Luis Gómez Toré (1) parte del roble de Goethe en Buchenwald (título del último texto que escribió Joseph Roth en 1939) para hacer una reflexión sobre el totalitarismo y sobre el mito de la fusión de pueblo y tierra a la que una colectividad cree pertenecer. 



Goethe replica a un joven contertulio inflamado de pasión patriótica:
Yo sé que usted tiene las mejores intenciones, pero intenciones buenas y puras no bastan; uno debe calcular también las consecuencias de sus esfuerzos. Yo tengo horror de los suyos, porque son la preforma noble, y todavía inocente, de algo terrible que se manifestará un día entre los alemanes como una de las locuras más crasas, y ante la que usted se revolvería en su tumba si un día llegara hasta allí (28).
En el esfuerzo de Alemania por constituirse como pueblo y como Estado se convocaron fantasmas de los que luego resultó difícil desprenderse. La cultura entendida como marca de pertenencia y de exclusión respecto a una comunidad, al tiempo que amenazó con esterilizarse a sí misma, alimentó el mito de la pureza, del que asimismo bebió la ideología racial (racista) del pangermanismo antisemita. 

La lógica del patriotismo fue (y es) muy peligrosa llevada a sus últimas consecuencias. La mitología elevada a política exigió sacrificios y adeptos y, sobre todo, chivos expiatorios. Gómez Toré sostiene que decir que el mal es banal es romper el lazo que une mito y violencia, sustraer de esta el fundamento mítico que la sostiene y es el secreto de su perenne poder de atracción. 

Toda mirada mítica contempla con fascinación o repulsión el rostro de la Gorgona: queda petrificada, presa de un relato que exige ser narrado siempre de la misma forma. Cuestiona convertir a cada uno de los testigos (cada una de sus voces, admitir la discordancia en vez de convertirlas en un coro uniforme) a su condición de víctimas, convertirlos en el instrumento de un nuevo relato del poder.

El autor considera desafortunado el término Holocausto (sacrificio sagrado), ya que equiparar el genocidio con un sacrificio resulta una burla grotesca. Cuando se priva a un ser humano de todo lo que le hace tolerable la existencia, entonces rara vez surge la rebeldía, el sometimiento tiende a dañar las convicciones morales del sometido e, incluso, su propia identidad como ser humano. Nada que ver con un sacrificio sagrado.

Después de Auschwitz no es posible concebir la idea de humanidad sin lo inhumano, sin la perpetua amenaza de una violencia que expulsa al otro del espacio de reconocimiento mutuo que constituye la humanidad. Con Auschwitz es el edificio entero de la cultura el que ha quedado en ruinas.

Quizá la ética (y la estética) después de Auschwitz deba ser la ética de la hospitalidad, una ética que reconoce lo precario de toda identidad y de toda morada, y que desde ahí propone espacios de acogida, de entendimiento mutuo desde la propia extrañeza. Una cultura mestiza abierta a la experiencia de lo otro.

Muy recomendable la lectura de este libro.

---
(1) JOSÉ LUIS GÓMEZ TORÉ (2015): El roble de Goethe en Buchenwald. Libros de la resistencia, Madrid.

martes, 13 de febrero de 2018

LA EMPATÍA COMO COMPRENSIÓN. PETER HANDKE, Ensayo sobre el cansancio



 Antes sólo conocía cansancios temibles (9).

Así empieza este pequeño ensayo de apenas ochenta páginas en el que Handke hace referencia al cansancio que tiene la fuerza de un sufrimiento. Cansancio que se produce en la infancia, en la época de estudiante, en el momento de los primeros amores, el cansancio de la soledad, etc.; son  cansancios malos que paralizan, que impulsan a la violencia, que deforman al otro o que provocan la autoagresión.

Pero no siempre los cansancios son temibles, hay cansancios buenos como el cansancio que provoca el trabajo manual en comunidad (32) a diferencia del que provoca el trabajo en solitario junto a la máquina. El cansancio del trabajo manual es honrado y purifica. No ve cansancio en la gente que trabaja en las empresas totalmente automatizadas de nuestros días sino gente estirada, con aire dominador, con caras de vencedores (47).

Y en este sentido marca una clara diferencia con los incansables, entre los que destaca  a los que llaman las fuerzas vivas, las clases dirigentes, se trata de gentecilla, avisada y despierta que está siempre al acecho para mantener su posición de privilegio (35).

Hay cansancios que quitan la desazón, que curan, que nos permiten relacionarnos con el mundo al clarificarlo y establecer una narración que nos permite formar parte de ese mundo con todos los seres vivos, de hecho gracias a mi cansancio, el mundo se liberaba de sus nombres y se hacía grande (60).
Reivindica la empatía como comprensión (58).


Unas reflexiones interesantes entorpecidas, desde mi punto de vista, por los defectos de la traducción que hacen incomprensibles algunos fragmentos.

sábado, 3 de febrero de 2018

ENTUSIASMOS INDEPENDENTISTAS EN EL ÁMBITO LIBERTARIO


Utilizo intencionadamente el término libertario porque es un concepto vago y equívoco que permite vincular diferentes manifestaciones que comparten solo algunos aspectos y orientaciones (por determinar según las circunstancias), incluso el nacionalismo. Dejo de lado el desprestigio de su uso por el término inglés “libertarian” que extrae del anarquismo casi exclusivamente su oposición al Estado.
Desde el ámbito libertario se ha podido observar un encandilamiento ante las movilizaciones de masas disciplinadas que ha sido capaz de impulsar el independentismo, especialmente en dos jornadas mitificadas por su apariencia de desobediencia, transgresión de la ley, ocupación de la calle, construcción de un sujeto colectivo, desafección masiva, éxodo respecto a las instituciones establecidas, etc.
Esa visión de que se abría una brecha a través del “anonimato que desbordó la expresión política del nacionalismo y que puso algo de 15M”[1], me parece ilusoria ya que frente al Estado español no había solo gente anónima que se apoderaba de la vida política sin resortes de poder sino que había otra parte del Estado, más débil pero no menos eficaz. Lamentablemente el ámbito libertario, entusiasta con las posibilidades de transformación a través de la independencia, olvidan que el bloque independentista forma parte del Estado, tiene policía que practica con eficacia la represión (recordemos precisamente cómo actuó para disolver las concentraciones y acampadas el 15M) y medios de comunicación subvencionados y controlados. Dentro del bloque independentista ha sido la vieja Convergencia la que ha dirigido todo el proceso (y lo sigue haciendo metamorfoseado en la tercera o cuarta marca electoral para hacerse invisible y que se olvide su pasado), además de ser la campeona de los recortes sociales y la corrupción.
Hay dos jornadas que parecen convertirse en la prueba del algodón de que todo es posible, desde una independencia sin fronteras (up) hasta un supuesto catalanismo popular persistente y ligado a la pobreza[2]:
La primera de estas jornadas es la del 1 de octubre, en la que, según los más optimistas, el Gobierno catalán se vio sobrepasado por la gente y se produjo una transgresión de la ley y una desobediencia colectiva por el deseo de votar.


La segunda jornada es la del 3 de octubre en la que, según los mismos optimistas, se constituyó un sujeto colectivo que ocupó la calle al margen del Gobierno catalán.
Desde mi punto de vista, posiblemente más pesimista de lo que quisiera, no ocurrió ni una cosa ni la otra, salvo, eso sí, que miles y miles de personas se movilizaron, algunas con propósitos de transformación social, la mayoría apoyando a su Gobierno para empujarlo a que se convirtiera en otro Estado y forzara un reparto del poder que le disputaba al Estado español. Todo lo que se ha ido conociendo demuestra que el Gobierno catalán organizó la “transgresión” con todos los resortes de poder autonómico de que disponía: funcionarios, recursos económicos, centros escolares abiertos para hacer asambleas y votar (cerrados para hacer el paro nacional), policía catalana, medios de comunicación, y especialmente ANC y Omnium.
El día 3 de octubre hubo paro nacional convocado por la Generalitat, el 80 % de los Ayuntamientos, incluido el de Barcelona, y la “Mesa por la democracia” formada por los sindicatos mayoritarios (esos que no ven la necesidad de convocar un paro por la precariedad laboral) parte de la patronal y las organizaciones independentistas.
Nunca fue desbordado el Gobierno catalán.
Solo así se entiende que tras la aplicación del 155 (que ha quitado algunos de los resortes de poder al bloque independentista), ese movimiento colectivo transgresor y desobediente se haya disuelto como un azucarillo y, lo que es más grave, haya dado su voto mayoritario a una opción de derechas y presidencialista como es “Junts per Catalunya” (cuya matriz es Convergencia partido corrupto y neoliberal donde los haya), haciendo retroceder a la supuesta izquierda independentista (ERC y CUP). Que estupenda jugada la de Puigdemont, el candidato que se ha impuesto a la izquierda a la que ha sabido derrotar. Nadie se mueve mejor dentro de los nacionalismos que la derecha.
No me detendré en otro ejercicio de mitificación, el de la democracia (especialmente si está avalada por otro mito, la República), sistema supuestamente mucho mejor que el que se ha construido en España que es protofascista (los entusiastas patriotas de a pie no tienen temor en usar el fascista directamente, no  solo contra el PP, sino contra quien no opina como ellos/ellas, al margen de toda su trayectoria personal).


[1] Entrevista a Santiago López Petit en la revista El Salto, el 26-01-2018, https://www.elsaltodiario.com/culturas/entrevista-santiago-lopez-petit-nuevo-libro# 
[2] Santiago López Petit en la revista El Salto, el 26-01-2018.

martes, 23 de enero de 2018

AMPARO BARAYÓN, EJECUTADA EN 1936

RAMÓN SENDER BARAYÓN (2017): Muerte en Zamora. Postmetrópolis, Madrid.

(Colaboré con este texto en la presentación del libro en la librería La Pantera Rosa, Zaragoza, 12-01-2018)

Se trata de una reedición del libro publicado en 1990 en la editorial Plaza & Janés tal y como ha explicado Pablo Sánchez. El libro es el resultado de la visita que realizó el autor a España en 1982 tras la muerte de su padre en enero. Un hecho sobrevuela todo el libro, y creo que es algo trascendente, la negativa de Ramón J. Sender Garcés a explicar a sus hijos (Ramón y Andrea)  lo ocurrido con su madre en 1936. Para evitar que supieran las circunstancias del fusilamiento de Amparo, también impidió la relación de ambos con su familia española.


Ramón Sender Barayón cuenta en Muerte en Zamora, a modo de diario de viaje, la historia de la búsqueda del rastro de su madre, de los motivos y de los autores de su muerte en octubre de 1936. Para el autor, la búsqueda de su madre tenía un objetivo clarificador de rescatar su memoria del olvido, pero también una finalidad casi terapéutica  (habla de que España había sido el nombre de la herida en mi psique, p. 31) al buscar reencontrarse con su madre que perdió con dos años, saliendo muy pronto al exilio. Como dice Helen Graham en el Prólogo, el autor del libro es un ejemplo del devastador impacto psicológico de la violencia del pasado en una familia, trastocando la paz interior de quienes siguieron viviendo. Está por estudiar el tremendo desamparo que sufrieron los niños/as arrebatados a sus madres cuando fueron encarceladas y, algunas de ellas, ejecutadas  (algo que recoge el autor del libro en su intervención en el vídeo).
La protagonista del libro es Amparo Barayón (1904-1936), una mujer de creencias católicas que procedía de una familia, en parte, de convicciones republicanas (razón por la cual dos de sus hermanos fueron también fusilados en 1936), que nunca militó en ninguna organización política. Amparo y sus dos hermanos fueron víctimas de los asesinatos extrajudiciales (llevados a cabo por pelotones de ejecución fascistas) desencadenados y justificados por el golpe militar.
Amparo Barayón fue una mujer que buscó su autonomía personal a través de las decisiones que fue tomando de veinteañera: decidió trabajar y ganarse la vida por si misma (aprobó unas oposiciones en Telefónica), marchó sola a Madrid a ejercer su profesión y decidió vivir en pareja sin casarse.
Esto, que hoy puede parecernos normal, era excepcional, pero posible, en la España republicana de los años treinta. La II República fue un importante momento de visibilidad de las mujeres en la esfera pública. La Constitución permitió la igualdad jurídica entre los sexos y favoreció un desembarco de las mujeres en el espacio público como ocurrió en el caso de Consuelo. La legislación igualitaria hizo posible la aparición de una “mujer nueva”, emancipada de la tutela masculina y que cuestionó las normas de género de la feminidad. Algunas mujeres estaban construyendo un proceso de liberación, que no solo se basaba en la independencia económica, sino en el empoderamiento y la afirmación de la personalidad femenina.
En Madrid, Amparo pudo acceder a la cultura y la libertad de ideas de la que carecía la pequeña ciudad de Zamora: cines, conciertos, conferencias en el Ateneo, etc. En ese ambiente más abierto se integró en un núcleo de amistades con artistas y músicos (ella tocaba el piano).
En su condición de trabajadora de Telefónica participó en 1931 en una larga huelga que acabó con su despido (a partir de entonces vivió de dar clases de música hasta que tuvo a sus criaturas). La huelga la acercó a CNT donde trabajaba voluntariamente como mecanógrafa (77-78) y empezó a mecanografiar los manuscritos de Sender, un escritor influido por el anarquismo y cuya ideología conoció Amparo en este entorno. Entró en contacto con los amigos de Sender y con las numerosas tertulias políticas que sostenían en los cafés y que le permitieron ir formándose políticamente (por esos tiempos dejó de ir a la iglesia como se señala en el libro, p. 83).
Todas estas influencias fueron marcando una vida y unas ideas progresistas y feministas que escandalizaron a su familia zamorana con la que apenas se relacionó desde que salió de Zamora para instalarse en Madrid. Pese a que en los núcleos más politizados de la izquierda se defendía la igualdad entre hombres y mujeres, la realidad era que la mentalidad de los hombres seguía considerando a las mujeres como subordinadas a ellos y manteniéndolas en el papel tradicional de madres y esposas, siendo tratadas con cierta condescendencia por las amistades y su propia pareja.
Amparo no solo decidió vivir con Sender una relación libre sino que decidió ser madre y tuvo dos criaturas: Ramón en 1934 y Andrea en 1936. Era una mujer inteligente que adoraba la música y la literatura y muy enamorada de Sender, pese a que él no parecía valorar las cualidades intelectuales de ella.
Cuando se produjo el golpe de Estado y estalló la Guerra civil estaban de veraneo en San Rafael (El Espinar) en la sierra de Guadarrama. En ese momento de alteración y confusión, Sender decidió regresar a Madrid y dejó a Amparo con las dos criaturas y con otras mujeres con sus hijos/as, recomendando a Amparo que volviera a Zamora. Sucedió algo muy propio de todas las guerras, que mujeres y criaturas se quedaron juntas mientras los hombres iban al frente de batalla.
Amparo no calibró la gravedad del golpe de Estado y nunca pensó en la posibilidad de sufrir la violencia que sufrió. Este hecho le llevó a cometer diversos errores como hemos escuchado en el vídeo. De hecho, el regreso de Amparo a Zamora fue un grave error puesto que acabó en una ciudad provinciana y conservadora en la que el golpe de Estado de julio de 1936 desató una represión desorbitada contra los “rojos/as” de ideología republicana y socialista ante el silencio de la mayoría de la población. Pero no solo se pusieron en acción las fuerzas militares y políticas (los escuadrones de la muerte falangistas) sino el egoísmo y la ambición para apropiarse de los bienes familiares de una de sus hermanas y su marido (ambos vinculados a la ejecución de Amparo aunque solo fuera por omisión de ayuda).
El golpe de Estado tenía un contenido de género puesto que uno de los objetivos de los militares era restaurar el orden social en el que la mujer tenía que volver  a su papel de subordinación y dependencia respecto al hombre y a una mitificada y artificial feminidad. Amparo fue una de esas mujeres  que había buscado y construido su manera de entenderse como persona fuera de los estereotipos de género tradicionales.
Y tenía que pagar por ello.
Amparo fue asesinada por ser una mujer moderna, progresista, emancipada, librepensadora. Como ella, miles de mujeres fueron maltratadas en las cárceles, violadas, insultadas (“perras rojas”), separadas de sus criaturas, encarceladas o ejecutadas. No solo sufrieron ellas la violencia y el terror sino también sus criaturas, ser hijo/a de “roja” era un estigma que había que eliminar reeducando a esas criaturas cuando no matándolas.
En la restauración del orden social, la iglesia católica tuvo un papel protagonista. Los curas construyeron una “cruzada” para justificar la guerra civil y se involucraron en la represión (su última acción en el caso de Amparo fue la negativa del cura a darle la absolución poco antes de ser ejecutada).
El franquismo cortó de tajo el camino de la emancipación femenina que aceleró la II República y la propia Guerra Civil en la zona republicana. La Dictadura fue un duro correctivo para las mujeres que no estaban dispuestas a someterse de nuevo a la sumisión impuesta por el Régimen. 

sábado, 13 de enero de 2018

SANTIAGO LÓPEZ PETIT, Hijos de la noche.

Este libro es una autobiografía del autor en la que describe los efectos de la enfermedad que padece y su desesperación. El primer capítulo, “La enfermedad” es el más autobiográfico, en él López Petit relata el proceso de demolición y el intento de controlarlo (p. 13): dolor, cansancio, ausencia de sueño… La ausencia de no dolor, la rara somnolencia, provoca que la noche del malestar se instale en él. La noche provoca que no reconozca su cuerpo, que se desdoble en otro cuerpo: hay un intruso que duerme en él.


El autor reflexiona y considera que en el fondo, soy el propio culpable de mi sufrimiento. No encajo en este mundo. No quiero encajar en este mundo (22).
Para López Petit cada sociedad tiene sus enfermedades. En la época global, el malestar social es la enfermedad que acusa a esta sociedad de ser opresiva, huera, descarnada e injusta. Es un estar-mal que se manifiesta en una multitud de enfermedades indefinidas y generalizadas. López Petit las denomina enfermedades del vacío como la depresión, la ansiedad, la anorexia; enfermedades del sistema inmunológico como la fatiga crónica, la fibromialgia, la sensibilización química múltiple… El malestar social tiene la misma referencia: querer vivir y no poder (71). Tengo varias amigas y conocidas, todas mujeres, que tienen alguna de estas enfermedades del estar-mal.

Aunque la reflexión filosófica no siempre he sido capaz de seguirla y entenderla, sus referencias a momentos históricos, y de lucha social, me resultan claros. Él como algunos otros, entre quienes me encuentro, hemos vivido como extranjeros en nuestros puestos de trabajo. Sabíamos (nos dolíamos, enfurecíamos, rabiábamos, etc.)  que la historia (de la Transición o del Movimiento 15M) podía haber sido otra porque habíamos visto otra manera de vivir, se hacía difícil seguir viviendo como si no hubiéramos oteado esa esperanzadora posibilidad (157). De esta manera surge esa acusación habitual: “siempre lo encontráis todo mal” (hace poco me lo dijo un alumno de 15 años cuando critiqué las celebraciones navideñas). Es cierto, Lo encontramos todo mal. Empezando por nosotros mismos. Estamos mal con nosotros mismos porque no encajamos en este mundo. Más exactamente, no queremos encajar, queremos hacernos incompatibles. La única alternativa que admitimos es esta: la realidad o nuestro querer vivir (182).


Su apuesta es pasar de la noche del malestar a la noche de la resistencia. Puedo coincidir en esa posibilidad pero… Pasan los años y no hemos cambiado nada (Debord, 147).

miércoles, 3 de enero de 2018

ESTA GENTE NO ES LA GENTE DE VILANOVA


Con esta frase, u otras similares, se despachan personas que no alcanzan a comprender  que en su ciudad, adscrita a la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) y cuya presidenta es la propia alcaldesa de Vilanova, pueda ganar Ciudadanos (C's).

Escrutado:
100 %
Votos contabilizados:
39.639
81,5 %
Abstenciones:
8.999
18,5 %
Votos nulos:
146
0,37 %
Votos en blanco:
140
0,35 %
RESUMEN DEL ESCRUTINIO DE VILANOVA I LA GELTRÚ

Partido
Votos
C's
9.931
25,15 %
ERC-CatSí
9.140
23,14 %
JUNTSxCAT
7.515
19,03 %
PSC
5.594
14,16 %
CatComú-Podem
3.208
8,12 %
CUP
2.267
5,74 %
PP
1.233
3,12 %
PACMA
367
0,93 %
RECORTES CERO-GRUPO VERDE
98
0,25 %
VOTOS POR PARTIDOS EN VILANOVA I LA GELTRÚ

Pero no quiero valorar aquí el significado de una victoria que se ha repetido en las ciudades más pobladas de Cataluña, sino reflexionar brevemente sobre los comentarios de ciudadanos/as de Vilanova, tanto en redes sociales como presenciales, una muestra más del fanatismo en el que estamos instalados en la comunidad que, posiblemente, más apela a la democracia. La fe en la nación se ha instalado como redentorista y la elección del 21 D se planteó entre España y Cataluña, entre el PP y el independentismo, entre República y Monarquía, entre gente de Vilanova y gente que no lo es.
La muestra de su manera de entender la democracia es afirmar que quienes han votado al partido que ha ganado las elecciones en Vilanova, de hecho no son de Vilanova: “Es lamentable, pero esta gente no es la gente de Vilanova” comenta una mujer indignada. Y la justificación para tamaña conclusión es que “esa gente” (o sea, el 25,15 % de los y las votantes de la ciudad) solo se dedica a trabajar, a ver Tele 5 y a cargarse la cultura (o lo que ella entiende por cultura).
No me sorprende el simplismo del nacionalismo populista al tener que hacer frente a una realidad que prefiere no ver. La retórica del nacionalismo es la de enfrentar pueblo catalán-élite corrupta española, el democrático pueblo catalán frente a la España franquista y colonizadora. Pero algo no encaja cuando el pueblo catalán vota como partido mayoritario a un partido como C's. La respuesta para mostrar su desagrado rezuma clasismo y xenofobia, “esa gente” que solo se dedica a trabajar es inculta, se deja adoctrinar por Tele 5 y odia la verdadera cultura vilanovina. Esa gente es de fuera, esa gente no entiende la esencia de la ciudad y de su cultura, esa gente no merece formar parte de la ciudad.

Un gran ejemplo de cómo algunas personas entienden la democracia.

Quizás otro día me anime a hablar del resultado de las elecciones del 21 D.

sábado, 23 de diciembre de 2017

DESESPERACIÓN

No la mía, en esta ocasión. Hoy quiero presentaros un libro muy peculiar, se 
trata del Diario de un desesperado del alemán Friedrich Reck.


¿Qué tiene de singular esta obra? Reck era un conservador cultural que cuestionaba la democracia al rechazar el hombre masa y defender la tierra y las tradiciones por encima de la técnica y el propio capitalismo industrializador. Estamos ante un hombre conservador que no aceptaba los cambios, especialmente los económicos, por considerar que pervertían lo más positivo de Alemania. Parece inverosímil que un hombre como Reck pudiera desesperarse hasta el límite ante las realizaciones del nacionalsocialismo. Es difícil encontrar a alguien que tuviera tan poca piedad al despojar al III Reich de sus mentiras y manipulaciones.

Desde mayo de 1936 hasta octubre de 1944, Reck escribió un diario en el que repasó las realizaciones del nazismo, su entorno, amistades, políticos, gentes de la alta sociedad, etc. Su posición contraria al nacionalismo se manifiesta en múltiples reflexiones y afirmaciones como esta:

Nacionalismo: es un estado de ánimo en el que no se ama tanto el propio país como se arde en deseos, en sueños y despierto, de mancharse  los pantalones a base de odio hacia el país ajeno (174).

Realizaciones y personas son implacablemente observadas y cuestionadas con una mirada mordaz y sin concesiones que construyen un testimonio, desde una mentalidad conservadora, único.

Reck odiaba a Hitler y al nazismo de manera total, vivir en medio de un país nacionalsocialista le condujo a la desesperación, situación que se aprecia en cualquier página de su diario:

¿Comprenderéis lo que significa vivir con odio en el corazón durante tantos años, acostarse con odio, soñar con odio por las noches y despertar con odio por la mañana… todo esto durante años de inseguridad jurídica, sin el menor compromiso, sin un solo Heil Hitler, sin asistir ni a una de las concentraciones obligatorias, y llevando el estigma de la ilegalidad en la frente? (52-53).

La desesperación y el odio al nacionalsocialismo le debió granjear, al fin, la desconfianza de numerosas personas a su alrededor y posiblemente la denuncia de alguien que acabó con Reck detenido e ingresado en 1945 en el campo de concentración de Dachau donde murió.

Este Diario de un desesperado fue editado numerosas veces en Alemania desde 1947. Un libro que merece la pena leer; pareciendo de otro tiempo, forma parte del nuestro.